miércoles, 1 de agosto de 2012

Night terrors.

Miércoles 1 de Agosto 2012. 5:13 de la madrugada. Insomnio, así es como lo llaman, ¿no? Yo ya no sé ni como llamarlo, y si te soy sincera, ahora mismo ya no sé nada. Sé que me arrepiento de todo. Mentira. Ya te estoy mintiendo de nuevo. Lo siento. Sabes que no quiero. Tampoco quiero ponerme a recordarlo todo, pero creo que ya es tarde. Tus ojos. Clavados en los míos. Tus labios. A escasos milimetros de mi boca. Un ''lo siento'' poco entendible. Mis ojos. Dos cataratas infinitas. Bajas la mirada. Sigo sin saber por qué. Tus lágrimas caen al suelo y cuando me quiero dar cuenta vuelves a estar ahí, tu cuerpo entre mis brazos y tu cabeza en mi hombro. Tus manos en mi cintura. Todo vuelve a ser como antes. Levantas la cabeza, se me cae el alma al suelo al ver tus ojos, rojos, y por desgracia esta vez no son de haber fumado. Mierda. Me dicen que en mi cabeza solo hay mierda, pero nadie sabe que nada de eso es verdad. En mi cabeza, ahí solo habitas tú. Tú y todas las palabras que un día me dijiste. ¿Mereció la pena? Dime la verdad. Sabes que tus palabras son las únicas en las que confío, o confiaba. Ya no lo sé ni yo. Solo sé que quiero y necesito dormir, pero contigo en mi cabeza me es imposible.

¿...Siempre?

Domingo 15 de Julio 2012. Son las 4 de la tarde y hace calor. ¿Tan difícil es de comprender? ¿Tan difícil es por lo menos intentar comprender que lo único que quiero es estar sola, pero que lo que realmente necesito que es que vengas aquí y me abraces? Tampoco es tanto pedir…¿verdad? No creo que sea realmente complicado para ti fingir durante 5 minutos que te importa lo que me pasa, porque aunque nunca lo admitas, ambos sabemos que esa es tu especialidad. Te encanta hacerme sentir especial, haciéndome caso, escuchándome y hablándome, para luego dejarme tirada como si nada. Se puede decir que es lo que más echo de menos de ti, esas noches en las que yo te contaba todo y tú fingías que me escuchabas y te importaba lo que te decía, esos ‘no te preocupes, todo saldrá bien, estaré ahí para lo que sea’ pero más importantes son los ‘siempre’ que para ti significaron…¿qué? ¿5 semanas? Pero yo no soy como tú, cuando yo te dije ‘siempre’ lo decía de verdad, aún puedes contar conmigo para lo que quieras, pero claro, ahí está el problema de tu orgullo…No necesito que me pidas perdón, de veras, no hace falta que vuelvas a pronunciar esas dos palabras que me susurraste entre lágrimas aquel día, simplemente te pido que las cosas vuelvan a ser como antes, quiero que confíes en mí, de la manera en la que yo pude confiar en ti. Quiero que no tengas miedo a contarme lo que sientes, igual que hice yo contigo. Te preguntarás, ¿por qué? Porque me importas, aunque no te lo diga, sigues siendo de lo más importante en mi vida, sí, después de todo este tiempo sigo pensando lo mismo. Porque cuando te dije ‘me tienes para lo que sea, 'siempre' lo dije en serio, e incluso después de todo lo que ha pasado, sigo estando ahí, no de la misma manera, pero lo sigo estando.